Hay conferencias de prensa que sirven para informar y hay otras que sirven, principalmente, para que quienes las ofrecen puedan decir que informaron. La presentación de los Camaroneros de Escuinapa, al menos desde mi punto de vista, pertenece más al segundo grupo. Se habló, se agradeció, se hicieron pronunciamientos, se escucharon discursos y se intentó mostrar que existe una estructura detrás del equipo, pero para quienes hemos seguido de cerca todo lo que ha ocurrido durante las últimas semanas, la dichosa conferencia de prensa dejó poco o nada que no supiéramos ya. El problema es que, además de no aclarar las dudas importantes, terminó dejando ver algunas cosas que quizá sus organizadores hubieran preferido mantener fuera del reflector.

Una de ellas tiene que ver con el propio comité que supuestamente está encargado de sacar adelante al equipo. Después de escuchar y observar a quienes participaron, me quedó la impresión de que existe muy poco conocimiento sobre lo que implica organizar y administrar un proyecto deportivo de esta naturaleza. Y no lo digo por la capacidad profesional de cada uno en sus respectivas áreas, sino porque estar al frente de un equipo de fútbol exige algo más que buena voluntad, fotografías, discursos y ganas de aparecer. Se necesita planeación, conocimiento del entorno, capacidad para negociar con jugadores, entrenadores, patrocinadores y aficionados, además de una estructura que tenga perfectamente definidas las responsabilidades de cada integrante.

Quien parece tener mayor peso dentro del comité es precisamente el director de Desarrollo Económico, un funcionario que desde hace tiempo parece tener una particular obsesión por ser reconocido como protagonista de todo lo que ocurre alrededor del deporte. Pero esta vez hubo algo que me llamó especialmente la atención. En repetidas ocasiones dejó escapar una frase que, para mí, resume perfectamente el problema que enfrenta el proyecto: «sin dinero está difícil». Lo dijo frente a sus compañeros de comité y, aunque seguramente se refería a las dificultades normales que implica sostener un equipo, también dejó una sensación incómoda. Porque si el proyecto depende de que aparezca dinero para poder funcionar, entonces la pregunta obligada es cuánto de ese dinero está realmente asegurado y cuánto se está esperando obtener sobre la marcha.

Ahí es donde el asunto comienza a ponerse serio. Porque una cosa es presentar un equipo y otra muy distinta es tener un proyecto financieramente viable. Si la intención es conseguir patrocinadores, cobrar publicidad, comercializar espacios y hasta obtener recursos por los derechos de transmisión, adelante. Me parece incluso la manera correcta de hacerlo. Un equipo profesional o semiprofesional debe aprender a generar sus propios ingresos y no depender permanentemente del presupuesto público. Pero si detrás de toda esta operación existe la expectativa de que el Ayuntamiento termine poniendo el dinero que haga falta para cubrir los huecos, entonces tendremos un problema mucho mayor que el deportivo.

También me llamó la atención quién terminó encargándose de organizar la propia conferencia de prensa. Esa responsabilidad recayó en otro integrante del comité cuya función dentro de la administración municipal es la Vinculación Educativa en Atención Ciudadana. Y aquí hay que reconocer algo. Lo que estuvo bajo sus manos estuvo bien hecho. La conferencia tuvo una organización aceptable y cumplió con lo básico. Quizá, paradójicamente, quien menos relación tiene con la operación futbolística fue quien mejor entendió que una presentación pública necesita orden, estructura y atención a los detalles.

Después vino la participación de la coordinadora del ISDE en la zona sur. Y ahí, sinceramente, creo que se cruzó una línea que poco tiene que ver con el fútbol. Su discurso me pareció más una intervención política destinada a mantenerse vigente y a demostrar lealtades que una aportación real al proyecto deportivo. Cuando un funcionario utiliza un evento deportivo para hablar más de sí mismo, de sus relaciones y de su posición dentro de la estructura política que de las necesidades reales de los deportistas, termina haciendo exactamente lo contrario de lo que debería hacer. El deporte no necesita funcionarios buscando reflectores. Necesita funcionarios haciendo su trabajo.

Tampoco puedo dejar pasar la participación del director del IMDE. Según explicó, su función dentro del comité será encargarse de que las instalaciones se encuentren en perfectas condiciones. Si esa es realmente su responsabilidad, entonces que la cumpla y que la cumpla bien. Pero el problema es que el IMDE no puede convertirse en una oficina que únicamente espera instrucciones para ejecutar lo que otros deciden. Un director del deporte municipal tiene responsabilidades mucho mayores. Tiene que conocer las necesidades de los deportistas, defender los intereses del deporte local y, cuando sea necesario, dar un golpe sobre la mesa para exigir que las cosas se hagan correctamente. Si su papel va a reducirse a recibir órdenes y mantener una cancha limpia, entonces algo estamos haciendo muy mal.

Y luego está el personaje que parece ocupar un lugar dentro de la estructura por su cercanía con el alcalde y cuya función, por lo que se pudo apreciar, consiste principalmente en mantener informado al presidente municipal de lo que ocurre alrededor del equipo. No tengo nada contra eso. Si esa es la tarea que le encomendaron, seguramente la cumplirá. Pero nuevamente aparece la misma pregunta: ¿estamos construyendo una estructura deportiva o una estructura política alrededor de un equipo de fútbol?

Porque esa es precisamente la parte que más me preocupa.

Camaroneros debería estar hablando de fútbol. De los jugadores que se quedan. De los que llegan. Del entrenador. De la preparación. De los objetivos deportivos. De cómo se va a defender el campeonato. De cómo se va a recuperar la confianza de los futbolistas que decidieron marcharse. De cómo se va a conseguir dinero sin cargarle la factura al municipio. De cómo se va a construir una institución que sobreviva a cualquier administración municipal.

En cambio, llevamos semanas hablando de funcionarios, decisiones políticas, franquicias, salidas de jugadores, silencios administrativos y protagonismos.

Y quizá esa sea la verdadera noticia que dejó la conferencia de prensa.

No lo que dijeron.

Sino lo que permitió ver.

Porque un equipo de fútbol puede sobrevivir a la salida de seis jugadores. Puede sobrevivir a la salida de un entrenador campeón. Incluso puede sobrevivir a una temporada complicada. Lo que resulta mucho más difícil es sobrevivir cuando quienes están encargados de dirigirlo no consiguen transmitir confianza, organización y un proyecto claro.

Camaroneros todavía puede demostrar que estamos equivocados. Ojalá lo haga. Ojalá aparezcan los patrocinadores, el nuevo entrenador lo haga bien, se arme un plantel competitivo y dentro de unos meses tengamos que reconocer que todo este ruido fue solamente parte de una reconstrucción.

Pero mientras eso ocurre, hay una pregunta que sigue flotando en el aire.

¿Quién está realmente manejando el barco?

Porque hasta ahora sabemos quiénes aparecen en la fotografía.

Lo que todavía no está claro es quién sabe realmente hacia dónde navegar.

Deja un comentario

Nuestros increíbles patrocinadores