Hay documentos que, aunque parezcan un simple trámite, terminan diciendo mucho más por lo que no dicen que por lo que está escrito en ellos.

La tarde de este viernes comenzó a circular una solicitud del Club de Fútbol Silleros de Concordia dirigida al presidente de la Liga Regional de Fútbol, Gabriel Sánchez García. El documento es muy claro en algo. Silleros está pidiendo autorización para no jugar este domingo 20 de septiembre el partido correspondiente a la Jornada 5 contra Camaroneros de Escuinapa y solicita que el encuentro sea reprogramado para una fecha posterior.

Hasta ahí, todo parece normal. En una liga de fútbol pueden presentarse situaciones que obliguen a modificar un partido. Un equipo puede tener problemas de traslado, falta de jugadores, compromisos previamente adquiridos, cuestiones de infraestructura, situaciones familiares o cualquier otra circunstancia que haga necesario solicitar un cambio.

El problema es que en esta carta no se explica absolutamente nada de eso.

Y ahí es donde empiezan las preguntas.

La solicitud dice que se pide permiso para no disputar el encuentro, pero no explica por qué. No hay una sola línea que permita conocer cuál es la situación que está llevando a Silleros a pedir la reprogramación. No sabemos si es un problema deportivo, logístico, económico, administrativo o de cualquier otra naturaleza.

Y ojo, no estoy diciendo que Silleros esté haciendo algo incorrecto. Tampoco estoy diciendo que no exista una razón válida. Seguramente la hay y seguramente la dirigencia de la liga la conoce. El punto es otro. Si se presenta una solicitud formal para modificar un partido de una competencia, creo que lo mínimo sería explicar el motivo.

Sobre todo porque no estamos hablando de un partido amistoso.

Estamos hablando de una liga que busca crecer, que pretende darle seriedad a la competencia y que además ha planteado la importancia de integrar a los municipios del sur de Sinaloa a través del fútbol. Por eso mismo, cada decisión que implique modificar el calendario debería manejarse con la mayor claridad posible.

Además, hay otro detalle que llama la atención.

La carta de Silleros señala que el partido sería Silleros de Concordia contra Camaroneros de Escuinapa, el domingo a las 16:00 horas. Sin embargo, los calendarios que fueron publicados previamente por distintos medios colocaban este encuentro como Camaroneros de Escuinapa contra Silleros de Concordia, en Escuinapa, incluso con horario de las 15:00 horas.

Puede ser simplemente una modificación posterior del horario o un error en la elaboración del oficio. No sería la primera vez que sucede. Pero precisamente por eso sería bueno que la Liga Regional aclarara cuál es el horario y sede oficial que tenía el encuentro antes de esta solicitud.

Porque cuando hay información diferente circulando, lo único que se genera es confusión.

Y en este caso la confusión aumenta porque tampoco conocemos la razón por la que Silleros quiere cambiar el partido.

Camaroneros viene de practicamente dos semanas sin actividad, adenás de tres partidos seguidos jugando fuera de casa y el encuentro de este domingo forma parte de una jornada que puede ser importante para todos los equipos involucrados. Entonces, cualquier modificación del calendario debería tener una explicación clara para los clubes y también para quienes seguimos la competencia.

A veces parece que informar es solamente publicar el resultado, poner una fotografía y decir quién ganó. Pero una liga también se construye con comunicación. Con reglas claras. Con decisiones que puedan entender todos.

Si Silleros tiene una razón válida para solicitar la reprogramación, adelante. Que la presente y que la Liga determine lo que corresponda. Para eso están las autoridades de la competencia.

Lo que no debería pasar es que los aficionados tengan que estar adivinando qué está sucediendo.

Y aquí es donde regreso al principio.

Una carta puede ser muy formal, tener número de oficio, fecha, destinatario y firma. Pero si le falta la información más importante, termina dejando más preguntas que respuestas.

Hoy la pregunta no es si Silleros tiene derecho a pedir que se reprograme el partido.

La pregunta es mucho más sencilla.

¿Por qué no se va a jugar?

Ojalá la Liga Regional lo aclare. No porque haya que buscar culpables, sino porque si de verdad queremos que esta competencia crezca y se tome en serio, la transparencia también tiene que jugar los 90 minutos.

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