Escuinapa, Sinaloa.– En apenas dos años de historia, la Liga Rafael Palomares de Béisbol Infantil y Juvenil comienza a dejar huella fuera de Escuinapa. El proyecto que nació con la intención de fortalecer el béisbol formativo del municipio ya presume dos participaciones nacionales, resultados destacados y jugadores que han comenzado a colocarse entre los mejores de sus respectivas categorías.

El crecimiento no ha sido inmediato ni producto de la casualidad. Detrás de cada resultado existe un trabajo de formación, preparación y acompañamiento de entrenadores, coaches, padres de familia y directivos que han convertido a la Liga Rafael Palomares en una nueva plataforma para el talento infantil y juvenil escuinapense.

Un debut nacional que terminó entre los mejores

La historia comenzó en 2025, apenas en el primer año de participación de la liga en competencias nacionales.

El representativo escuinapense acudió a Aguascalientes para disputar el torneo nacional en la categoría 13-14 años, con la ilusión de competir contra algunas de las mejores ligas del país.

El resultado superó las expectativas. La novena de la Liga Rafael Palomares consiguió avanzar hasta terminar en el cuarto lugar nacional, convirtiendo su primera experiencia en una competencia de esta magnitud en un resultado que llenó de orgullo a Escuinapa.

Aquel equipo fue dirigido por el mánager Juan José Alduenda Pérez, acompañado por los coaches Eduardo Hernández «Pitufo» y Santos Moreno, quienes estuvieron al frente del grupo durante aquella experiencia nacional.

Más allá del lugar obtenido, aquella participación representó una señal de que el talento escuinapense podía competir en escenarios de mayor exigencia.

En 2026 llegó una nueva prueba

Lejos de conformarse con lo conseguido un año antes, la Liga Rafael Palomares regresó a la competencia nacional en 2026, esta vez en una categoría diferente.

El representativo escuinapense participó en la categoría 11-12 años, teniendo como sede Los Mochis, Sinaloa, donde volvió a demostrar que el proyecto cuenta con una base capaz de competir.

En esta ocasión, la novena Rafael Palomares terminó con tres victorias y una derrota, registro que le permitió ocupar el segundo lugar del Grupo D.

Aunque esta vez el resultado se quedó en la fase de grupos, los números muestran la capacidad competitiva del equipo y, sobre todo, la continuidad de un proceso que apenas comienza a consolidarse.

El equipo estuvo nuevamente bajo la dirección de Juan José Alduenda Pérez, acompañado por Eduardo Hernández «Pitufo» y César Huerta como coaches.

José Ernesto Ortega, entre los mejores del torneo

Uno de los datos que más destaca de esta segunda participación nacional es el reconocimiento individual conseguido por un pelotero de la Liga Rafael Palomares.

José Ernesto Ortega fue reconocido como líder de efectividad del torneo, con un impresionante registro de 1.00.

El escuinapense apareció entre los jugadores distinguidos junto a algunos de los mejores elementos de otras ligas participantes.

El reconocimiento al pitcher de la Rafael Palomares adquiere todavía mayor relevancia al observar el resto de los líderes estadísticos del torneo. Roberto Romero, de la Liga Guaycura, fue campeón en ganados y perdidos con marca de 2-0; Santhiel Rodríguez, de Tijuana Municipal, encabezó el bateo con .750; su compañero Mateo Gómez lideró en jonrones con 2, mientras Josiel Sánchez, de la Liga Navojoa, terminó como líder de carreras producidas con 13.

En ese grupo de jugadores destacados también apareció el nombre de José Ernesto Ortega, representando a la Liga Rafael Palomares.

Dos años que hablan de un proyecto

El cuarto lugar nacional conseguido en 2025 y el segundo puesto del Grupo D en 2026 pueden parecer únicamente resultados deportivos, pero para una liga con apenas dos años de participación nacional representan mucho más.

Significan que Escuinapa tiene niños y jóvenes capaces de competir fuera del municipio.

Significan que existe un proceso que está dando resultados.

Y, sobre todo, significan que la Liga Rafael Palomares está construyendo una identidad competitiva propia.

El objetivo del béisbol infantil y juvenil no debe medirse únicamente en campeonatos. La formación, la disciplina, la experiencia y la posibilidad de que los jugadores conozcan escenarios diferentes forman parte fundamental del proceso.

En ese sentido, la Rafael Palomares ha dado pasos importantes en muy poco tiempo.

El reto ahora es seguir creciendo

La tarea apenas comienza. Mantener la participación en torneos nacionales, mejorar los resultados y continuar formando jugadores serán los siguientes desafíos para una liga que ya consiguió algo fundamental: poner nuevamente a Escuinapa en el mapa del béisbol infantil y juvenil nacional.

Detrás de cada niño que pisa un terreno de juego hay una familia que acompaña, entrenadores que enseñan y una estructura que hace posible competir.

Por eso, los resultados obtenidos en Aguascalientes en 2025 y Los Mochis en 2026 deben entenderse como parte de un mismo proceso.

Un proceso que apenas tiene dos años, pero que ya comienza a dar frutos.

La Liga Rafael Palomares no solamente está formando equipos. Está formando peloteros, generando experiencias y construyendo el futuro del béisbol escuinapense.

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