Por Puro Gusto de Karol Navarro
Después del 7-0 sobre Rojos de Villa Unión, esperaba ver otra cosa de Camaroneros de Escuinapa. No necesariamente otra goleada, porque sabemos que cada partido es diferente, pero sí un equipo que aprovechara ese resultado para confirmar que venía en buen momento. Sin embargo, lo que vimos el domingo ante Academia Pachuca de Mazatlán me dejó mucho que desear. Sinceramente, el funcionamiento de Camaroneros me gustó de nada a poco. El equipo salió con una propuesta ofensiva, intentó ir al frente desde el arranque, pero nunca terminó de encontrar la manera de hacerle daño a un rival que vino a jugar su partido y que, al final, se llevó el punto extra en los penales.
Una de las cosas que no me convencieron fue la manera en que se acomodaron algunos jugadores. Me parece que «El Choco», Armando Medina y Michel Guerra no estaban en las posiciones donde podían ofrecer su mejor versión. A lo mejor «El Choco» puede rendir mejor por derecha y por eso se tomó esa decisión, pero también hay que analizar qué tanto se gana y qué tanto se pierde con esos movimientos. En el caso de Michel Guerra, por ejemplo, no me parece que jugar por izquierda sea lo que más le favorece cuando se trata de atacar. Son decisiones del cuerpo técnico y seguramente tendrán sus razones, pero desde lo que yo vi, Camaroneros no encontró el funcionamiento que necesitaba para abrir a un equipo que se plantó atrás y le cerró los espacios.

Y es que ese fue precisamente el problema. Pachuca vino a encerrarse, a esperar y a buscar sus oportunidades con latigazos. No le voy a criticar que haya planteado así el partido, porque cada quien juega con las armas que tiene y busca sacar el resultado como puede. El mérito de Camaroneros estaba en encontrar la manera de romper ese esquema, pero no lo consiguió. Tuvo oportunidades, sí, pero una cosa es llegar y otra muy distinta es hacer goles. El fútbol se gana con goles, no con las ocasiones que dejas ir, y ahí es donde el equipo escuinapense sigue quedando a deber.
Hay un tema que ya debería preocupar y es la dependencia que parece tener Camaroneros de Misael Márquez Montaje para encontrar el gol. Cuando Misael juega, el equipo tiene una referencia ofensiva y se nota que cuenta con un futbolista capaz de resolver. El problema es que no siempre puede estar disponible, porque tiene compromisos con otros equipos a lo largo y ancho de Sinaloa. Es lo que acá conocemos como un jugador «de talacha», alguien que participa en distintas competencias y que no siempre puede cumplir con todos los equipos en los que juega.
Pero aquí no se trata de señalar a Misael. Él tiene sus compromisos y eso es algo que seguramente el club conocía. La pregunta es qué pasa con Camaroneros cuando no lo tiene. Si el equipo necesita de su presencia para hacer goles, entonces hay algo que no está resuelto en la conformación de la plantilla. Más todavía si estamos hablando de un jugador que ocupa una plaza de refuerzo. No puedes construir tu ofensiva alrededor de alguien que no sabes si estará disponible cada jornada. Camaroneros necesita encontrar otras opciones, porque los partidos no se van a ganar esperando a que Misael pueda presentarse.
Lo curioso de todo esto es que atrás el equipo está haciendo las cosas bastante bien. Camaroneros no ha recibido goles en el torneo y eso merece reconocerse. Contra Pachuca, Roy Ureña prácticamente tuvo una tarde tranquila, porque el rival no consiguió exigirlo con disparos a puerta. Del otro lado, el portero Tostado sí tuvo que aparecer y respondió con buenas intervenciones para mantener su portería en cero. Si Camaroneros no pudo ganar, también hay que reconocer que enfrente tuvo a un guardameta que hizo su trabajo y que terminó siendo importante, incluído el penal atajado a Sair Huerta, para que Academia Pachuca sacara el resultado que buscaba.
Después vino la tanda de penales y ahí Pachuca hizo mejor las cosas. Sus tres cobros estuvieron bien ejecutados y fueron suficientes para quedarse con el punto extra. Por Escuinapa, el disparo de Cristian Martínez, «el Cigarro», terminó estrellándose en el poste. Le faltó muy poco para entrar, quizá un par de centímetros, pero así es el fútbol. Si entra, estaríamos hablando de otra historia; como no entró, el punto extra se fue para Mazatlán.
Y claro que el empate suma, pero no podemos ignorar que la sensación que dejó el partido fue de una oportunidad desaprovechada. Después de golear a Villa Unión, uno esperaba que Camaroneros diera un paso adelante, sobre todo jugando en casa. En cambio, se encontró con un equipo que le planteó un partido complicado y al que no supo resolverle el acertijo. Eso debe servir para revisar qué se está haciendo bien y qué necesita corregirse antes de que este problema se vuelva una constante.
Tampoco quiero que se malinterprete mi opinión. No estoy diciendo que Camaroneros sea un mal equipo ni que haya que tirar todo por la borda después de un empate. La defensa está respondiendo y mantener el cero en los partidos es una ventaja importante. Pero una cosa es reconocer eso y otra conformarse. Si la intención es competir por los primeros lugares, el equipo necesita mucho más en ataque. No basta con defender bien y esperar que el rival no te haga daño; también hay que tener la capacidad de resolver cuando se presenta la oportunidad.
Ahora habrá que ver qué sucede en la siguiente jornada y qué ajustes hace el cuerpo técnico. A mí me gustaría ver un Camaroneros que aproveche mejor las características de sus jugadores, que encuentre sociedades adelante y que tenga alternativas para hacer goles, juegue Misael o no. Porque talento hay, y precisamente por eso preocupa que el equipo no termine de encontrar la manera de reflejarlo en el marcador.
Por ahora, Camaroneros sigue teniendo una defensa que no recibe goles, pero la ofensiva está dejando demasiadas dudas. Y si algo nos ha enseñado el fútbol, es que puedes pasar muchos minutos defendiendo bien, puedes mantener al rival lejos de tu portería y puedes hacer casi todo correctamente atrás, pero si no encuentras el gol, cualquier partido se te puede complicar.
Camaroneros ya demostró que sabe defender. Ahora le toca demostrar que también sabe ganar partidos haciendo goles.





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